Italia 1583, Martínez, Buenos Aires

(011) 4798-4414 / 4792-8971

bernades@bernades.com.ar

Definición y sintomatología

La hipertensión del globo ocular la denominamos glaucoma, si bien tendríamos que referirnos solamente cuando la causa es por alteración del drenaje habitual. Sin embargo, es frecuente como secuela de uveítis, al precipitarse proteínas del humor acuoso, así como por sangrado intraocular, y aún por tumores que confunden el diagnóstico.

La presión habitual en caninos es de 10 a 23, felinos 12 a 32 y equinos 23 a 30 mm Hg. Cuando se eleva, además de incrementarse esta cifra en la tonometría, se producen otros síntomas propios, como midriasis fija, por parálisis del músculo constrictor del iris, vasos episclerales profundos congestivos, pudiendo si la hipertensión es considerable edematizar la córnea (queda gris azulada), indicando que llegó 55 mmHg, desgarrarse el endotelio (líneas blancas zigzagueantes), ulcerarse, vascularizarse y pigmentarse la córnea, o incrementando el volumen del globo (buftalmos).

Daña a la papila óptica, irreversible y progresivamente, y aún a la retina, derivando en ceguera con frecuencia. Una presión muy alta, puede cegar en pocas horas.

Los tratamientos médicos no son tan eficientes como en el hombre y debe controlarse de cerca la evolución mediante tonometría advirtiéndole al propietario del pronóstico reservado a malo y la posibilidad de terminar en ceguera definitiva.

Sólo inicialmente (para un descenso rápido de la presión intraocular) pueden utilizarse diuréticos osmóticos como el Manitol EV.

Los diuréticos inhibidores de la anhidrasa carbónica no deben ser utilizados por vía sistémica ya que producen muchas complicaciones generales debido a la acidosis metabólica (vómitos, decaimiento e inapetencia son los síntomas más frecuentes).

Sí son útiles en colirio, Dorzolamida o Brimomidina disminuyen la producción de humor acuoso. Pueden colocarse cada 8 a 12 hs.

Prostaglandinas tópicas cada 12 o 24 hs. son muy útiles, están contraindicadas en hipertensión secundaria a uveítis ya que pueden exacerbar la patología primaria. Son muy eficaces ya que contribuyen por medio de tres mecanismos a disminuir la presión: disminuyen la producción de humor acuoso en los cuerpos ciliares, producen miosis (aumentando el ángulo iridocorneal) y aumentan la absorción de humor acuoso por la vía uveoescleral. Algunos animales manifiestan dolor sobre todo durante los primeros días. No es eficaz en gatos, sí en equinos.

Tratamientos quirúrgicos

Las cirugías derivativas (ciclodiálisis o gonioimplantes) no son definitivas, suele ser una solución temporaria ya que tienden a recidivar.

En ojos ciegos o buftálmicos pueden colocarse prótesis intraoculares que brindan una solución definitiva a la hipertensión con buen resultado estético. Se conservan la córnea y la esclera, eliminándose iris, cuerpos filiares, retina, cristalino, humores. Dentro se coloca una esfera de silicona o acrílico.
Para estos mismos casos puede realizarse un tratamiento médico-quirúrgico, más económico pero es menos predecible tanto en eficacia como en estética. Consta en la inyección intravitrea de gentamicina, esta maniobra debe realizarse bajo anestesia y puede repetirse hasta tres veces en caso de no disminuir la presión. Se elimina 0,5-1,5 cc de humor vítreo, y se aplica 0,5 cc de gentamicina inyectable.
Puede agregarse 0,2 cc de dexametasona. En muchos casos el globo se atrofia.